La familia Cafe Racer Dreams está formada por moteros, actores, artistas, empresarios… pero, sobre todo, por soñadores. El último miembro en sumarse a la familia ha sido un madrileño, interesado en el mundo de las motos durante toda su vida. Él nos encargó la CRD113.

Considerado un número de mala suerte por los supersticiosos, el 13 es indudablemente simbólico. Como equipo creativo, queríamos asegurarnos de estar a la altura de este número tan especial, así que nos pusimos manos a la obra.

 

 

Desde el mismo momento en que el cliente nos trajo su impecable BMW R80 como base del proyecto, nos dimos cuenta de que este trabajo iba a ser único. La conexión entre una moto y su dueño siempre es algo muy especial, así que cuando alguien pone en tus manos una pieza antigua, tan bien cuidada, sabes que la transformación será tremendamente emotiva.

 

 

Misterioso, poderoso, intimidante, independiente, de fuerte voluntad, elegante…. Son algunas de las palabras que vinieron a nuestra mente durante las etapas de su diseño. Decidimos que eran conceptos que deberían ir vinculados con la estética de la moto. El «back to black» parecía ya una obligación más que una necesidad. Al final, nos decidimos por incluir un detalle de color beige en el depósito, reflejando la personalidad de nuestro cliente: fuerte pero accesible.

Desde el punto de vista estético, esta combinación de colores también pone de manifiesto nuestra evolución como taller.

 

 

Entre las características más especiales de esta moto están los logotipos de cerámica, que sirven para remarcar todavía más sus diferencias respecto a una BMW de serie. El color brillante del tanque y los guardabarros, el negro mate del chasis y el asiento hecho a medida, con costuras tipo diamante negro, le van como anillo al dedo. Además, cuenta con una placa CRD, personalizada y homologada, que le da el toque final.

Una vez más, nuestro sueño ha superado la realidad.